CÓMO ESCRIBIR UN LIBRO DE ÉXITO

Hay escritores que se han pasado la vida buscando la piedra filosofal del éxito literario. La mayoría de ellos han sido sobrepasados por la historia y no constan en los archivos narrativos de ninguna parte del mundo. Perdieron su tiempo en cábalas sobre cómo llegar al clímax editorial y tocar con sus dedos la miel de la gloria mientras eran coronados con laurel por querubines blancos. Ellos son los perdedores.

En efecto, si miramos atrás en la historia de la literatura hay una serie de factores comunes a todos cuantos consiguieron el éxito con su pluma. El primero es que el autor no sea solo autor y, a ser posible, que haya llevado una vida aventurera. El mismísimo Miguel de Cervantes responde a este parámetro del éxito: recaudador de impuestos en la Sevilla del Siglo de Oro, soldado en Lepanto, viajero incansable, preso en Argel… de todo menos escritor. Paul Auster pasó buena parte de su tiempo en una plataforma petrolífera del Mar del Norte, Antoine De Saint-Exupéry fue aviador antes de escribir la magistral obra El Principito. Y así podíamos pasarnos horas enumerando autores que han sido de todo menos escritores. Eso sí, no han sido escritores de profesión pero han llevado vidas apasionantes.

Otro factor común resulta del hecho de que los autores más consagrados no se han dejado llevar por tendencias, vanguardias ni órdenes, salvando las pertinentes excepciones. Han escrito lo que les ha parecido oportuno aún a riesgo de no ser publicados. Cervantes rompe con la novela tradicional Bukowsky traza una línea entre lo correcto y lo incorrecto difícil de determinar , Joyce rompe con la proporcionalidad del tiempo en la estructura de la obra y no digamos Kafka o García Márquez… Así son los grandes, siempre sin pensar en los críticos, a veces ni siquiera pensando en los posibles lectores.

En cuanto a los ingredientes, la combinación adecuada y proporcional da como resultados obras con escasa inspiración pero un gran porvenir comercial. Por ejemplo, una obra donde un joven aspire a conquistar los favores de una muchacha tiene más probabilidades de salir adelante que las peripecias de un viejo solo en su casa. Si además la pareja realiza viajes de aventuras y hay una guerra mundial de fondo, el éxito andará cerca de las tapas del libro. Afortunadamente todo esto está cambiando y ahora pueden resultar más sugerentes las cuadrillas de hombres que construyen una catedral que la historia de amor más ñoña imaginable.

Por eso lo importante es escribir como lo estimemos oportuno, por encima de vanguardias, normas o tendencias. Es curioso, ahora que la novela negra está tan de moda son muchos los autores antes dedicados a otros géneros que se han empeñado en sacar adelante obras de esta naturaleza —imaginamos que con poco éxito—en lugar de seguir profundizando en el género que dominan y donde se sienten como peces en el agua.

El éxito, independientemente de las ventas, está en escribir algo grande. Por eso no debemos empeñarnos en buscarlo. Limitémonos a escribir como sepamos, contemos grandes historias.