Documentarse para escribir un libro

LA IMPORTANCIA DE DOCUMENTARSE PARA ESCRIBIR UN LIBRO

 Una vez decidido el género y el marco general donde transcurrirá la novela toca sumergirse en una de las fases del proceso creativo más apasionantes (aunque para algunos resulte algo tediosa): la documentación.

Documentarse sobre un tema podríamos decir que es como abrir un viejo baúl de los recuerdos. Partimos de una idea preconcebida sobre la dirección que nos gustaría dar a la historia, pero a medida que se avanza podemos haber sufrido varios giros importantes que nos han llevado a desarrollar otro planteamiento muy diferente a lo que inicialmente podíamos tener en mente.

Es una etapa que requiere de mucho tiempo, paciencia y tesón. Para algunos esta fase puede ser aburrida ya que la conexión con el proceso creativo parece mínima. Pero para otros puede ser una fase fascinante a la que no les importará dedicar mucho tiempo (meses e incluso años). El proceso de documentación no solo requiere de consultas en libros y periódicos, también implica visitas a lugares, visualización de películas y documentales, entrevistas con especialistas y mucho más.

Según se avanza en el proceso de documentación nuestra idea crece a una velocidad de vértigo, y empiezan a aparecer elementos que deseamos aparezcan en nuestro escrito y otros que descartamos que sean incluidos.

No toda la documentación cumple una misma función, ni tan siquiera es del mismo tipo. Por un lado está la documentación puramente histórica, esencial si estamos trabajando sobre un argumento basado en hechos reales o que incorpora personajes que existieron en su día. Después existe un tipo de documentación más técnica que busca resolver cuestiones prácticas sobre el desarrollo de algunas escenas.

Estos son solo algunos ejemplos de cómo hay que plantear esta fase. Os recomendamos que la afrontéis con cariño y dedicación puesto que constituye parte de los cimientos sobre los que se desarrollará la novela. Podríamos decir que la documentación es una fuente de inspiración.

Y por último es importante no rendirse, profundizar en la investigación, huir de clichés, encontrar aspectos diferentes e interesantes y una vez encontrados concentrarse en ellos y trabajarlos a conciencia.

Grandes escritores como Ken Follett han declarado haber tardado más de una década en escribir sus novelas más vendidas.

 

 

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