Cómo elegir la tipografía de un libro

Cómo elegir la tipografía para un libro

¿Cuál es la tipografía más adecuada para un libro impreso? ¿Sería la correcta para un libro digital? ¿Cómo afecta a la legibilidad de un contenido la elección de un tipo u otro de tipografía? ¿Cómo elegimos la más adecuada entre la ingente cantidad de tipografías que existen? ¿Qué significa Serif?

Son muchas las preguntas que podemos hacernos sobre un tema tan relevante como la tipografía; vamos a intentar daros respuesta.

Antes de entrar de lleno en el tema, vamos a necesitar de una breve introducción.

Introducción:

Las letras se desarrollaron como un medio alternativo a la palabra hablada. Las primeras manifestaciones no fueron en forma de letras, sino de pictogramas, un tipo de comunicación visual que quedó plasmado en las pinturas rupestres. El siguiente paso fueron los jeroglíficos, un sistema de escritura que representa un gran avance. Empezó a surgir la figura del escriba, personas encargadas de reproducir los libros a mano y con pluma confiriendo de unas características muy particulares a la tipografía.

Si hubo un momento que marcó la historia de la humanidad fue la llegada de la imprenta. Ahí surgieron nuevas tipografías, más sencillas que las manuales ya que inicialmente la tecnología básica no permitía mucha complejidad.

No hace muchas décadas llegó la revolución para la historia de la tipografía, comenzó la impresión en serie, el consecuente abaratamiento de costes de producción y la creación de nuevos tipos de fuentes pensadas para ser leídas en los nuevos soportes de lectura

Clasificación de las tipografías:

Seguramente os hayáis fijado en que existen diferentes partes dentro de una letra determinada. Todas ellas poseen una anatomía concreta. Tienen Asta, ápices, remates, hombros, lágrimas, ligaduras, colas e incluso aguijones.

Existe una gran clasificación tipografía relacionada con la anatomía de la letra, que a su vez se enmarcan dentro de granes grupos. Así nos encontramos con tipografías Serif, Sans Serif, Graphic, Monoscape y Script.

Puede que de golpe os parezca complicado distinguir entre unas y otras, pero poseen unos rasgos muy particulares que ayudan a hacerlo.

Tipografías Serif: son aquellas que tienen serifa, remates, terminal o gracia. Esto significa que tienen unas pequeñas líneas que se encuentran en las terminaciones de las letras. Un ejemplo sería Times New Roman.

Tipografías Sans-Serif: son aquellas que no tienen serifa, son bastante lineales y carecen de remates en sus terminaciones. Un ejemplo sería Arial

Tipografías Graphic: son las más decorativas, de hecho muchos las conocen como tipografías de fantasía. Normalmente son fuentes creadas con un fin específico para una promoción concreta o una marca. Así tenemos la Monster o la Cocacola.

Tipografías Script: son aquellas que imitan el trazo de las letras escritas a mano. Por ejemplo: Gabriola

Tipografía Monoscape: aquellas cuyos caracteres ocupan el mismo espacio.

¿Qué tipografía elijo para un libro impreso?:

Todos sabemos de la importancia de coger un libro y que sea legible. Una letra engorrosa dificulta la legibilidad y acaba agotando al lector. Por muy bueno que sea el contenido del libro una mala elección de tipografía puede provocar el abandono de la lectura. Y esto es independiente del formato y del soporte en el que se lea.

Es esencial dedicar un buen tiempo a seleccionar una tipografía, valorando qué tipo de publicación es y a qué público va dirigido.

Hay otros factores que influyen en que un texto sea más o menos legible, como el tono de blanco (y su luminosidad), el ancho de los márgenes, el interlineado, el tamaño de los caracteres o el color.

Habitualmente las tipografías serif son las más utilizadas en textos impresos. Es habitual encontrarlas en libros, revistas, periódicos y tesis. Son un tipo de tipografía que crean una ilusión de línea horizontal que facilita el desplazamiento del ojo y en consecuencia facilita la lectura. Si cogemos aleatoriamente libros de nuestra biblioteca particular o acudimos a una pública, es fácil comprobar que la gran parte de los libros las utilizan.

Por el contrario, en páginas webs nos encontramos con tipografías Sans Serif. El motivo es que son más “limpias” y se visualizan mejor en pantalla. No se puede olvidar que los medios digitales tienen un factor negativo que es la retroiluminación que provoca un cierto desgaste a la vista, por ello es habitual encontrarnos con ellas en internet.

En las cubiertas de los libros el catálogo es más amplio. Se tratan de textos cortos y permite que haya más juego.

Es frecuente encontrar en los libros algunas de estas tipografías: Baskerville, Caslon, Fournier, Old Style y Times New Roman (esta última es archiconocida).

¿Qué tamaño de letra es el correcto para un libro?:

No existe norma que obligue a que el tamaño de las letras sea uno u otro. Depende de muchos factores como son: el ancho de las columnas y de los márgenes y de la tipografía escogida (cada tipografía ocupa un espacio diferente por línea).

Seguro que conocéis de algún caso de conocidos vuestros que se hayan quejado del tamaño de la letra del libro que estaban leyendo. Por ello no es adecuado reducir el tamaño para reducir el volumen total del libro si eso provoca que haya que utilizar la lupa para leer. Un buen tamaño suele estar entre 12 y 13. Después se puede jugar con los valores de interlineado para ganar más o menos espacio en las páginas.

Siempre se tiene que tener en cuenta el número de caracteres que entran por renglón de texto. Se suele tomar como medida que haya entre 50 y 70 caracteres por renglón. La razón es sencilla: cuidar el recorrido que realiza el ojo y así controlar su cansancio.

¿Para un libro en digital qué tipografía escogemos?:

En este caso lo más sensato es escoger una tipografía adecuada para su lectura en pantalla. Puede que te parezcan monótonas y sin estilo, pero son cómodas para el ojo humano. Por tanto, las Sans Serif son las mejores. Las más utilizadas son Arial, Century Gothic, LuFrutiger, Gill Sams, Tahoma y Verdana.

Los tipos de letra que se verán en los ebooks serán aquellas tipografías para las que el fabricante haya preparado al dispositivo. Normalmente permite elegir entre varias opciones para que el lector escoja la que le resulte más cómoda.

En los ebooks no es importante el tamaño de la página puesto que el lector tiene la posibilidad de ajustar el tamaño del texto y esto hará variar su número. Lo mismo pasa con el cuerpo de la letra.

Solo hay que tener en cuenta lo siguiente: los títulos tienen que utilizar un tamaño de fuente mayor al texto e incluso utilizar la tipografía con negrita. De esta manera establecemos una diferencia que permite distinguir qué al título del texto en sí. Si no hacemos esto el resultado sería una masa uniforme que no ayuda al lector a organizarse.

Tampoco es conveniente descartar tipografías a las que el lector está acostumbrado, con independencia a que sean Serif. Nuestro ojo está más que habituado a la tipografía Times New Roman, y le resulta hasta agradable reencontrarse con ella.

Como siempre, lo mejor es dejarse aconsejar por un profesional que sabrá escoger qué tipografía es la más adecuada, tendrá en cuenta todos los factores y siempre podrá razonarnos por qué escoger una u otra. No lo olvidéis, todo escritor necesita rodearse de buenos profesionales.

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